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En Busquéda de la Pintura Perdida de Da Vinci

[Nota:  Este artículo es reimpreso con permiso de parte del website de la National Geographic Society; para seguir futuras actualziaciones de NGS sobre el proyecto de la Batalla de Anghiari, visite:  http://www.nationalgeographic.com/field/projects/anghiari/.]

San Diego, Calif., Dec. 2, 2011  — Cerca de la medianoche, y las calles estrechas y amplias plazas del centro de Florencia están vacías, excepto de unos cuantos trasnochados, pero una luz se percibe en las ventanas del piso superior del Palazzo Vecchio, el imponente edificio de piedra que la hace de Salón de Cabildo.  Adentro, cerca de dos docenas de personas, principalmente científicos e ingenieros de la Universidad de California San Diego (UCSD), conservadores de arte italianos, y miembros del equipo de National Geographic Television, se mueven de arriba hacia abajo en tramoyas de cuatro pisos de alto eregidas en el grand 'Salone de Cinquecento,' el Salón de los Quinientos. Las tramoyas enfrentan un gran mural de soldados enfrentandose, pintado en 1563 por Giorgio Vasari, un hijo favorito de Florencia que rediseño el Palazzo y pintó esos enormes frescos patrióticos que alinean sus paredes superiores.  Sin embargo, es lo que está oculto detrás del mural de Vasari lo que está generando toda esta conmoción de media-noche.

La noche es fria, pero prácticamente nadie se da cuenta. Durante todas las noches de esta semana, se desarrolla una clase de búsqueda ferviente en cámara lenta, que representa la culminación de años de esfuerzo para determinar si el mural de Leonardo Da Vinci "La Batalla de Anghiari," que fue vista por última vez hace 450 años, está oculta detrás del fresco de Vasari. El investigador principal (pi) Maurizio Seracini, y su tropa de UCSD, un conjunto de estudiantes de posgrado mayormente con sus batas de laboratorio y expertos en imaginería de alta-tecnología y análisis de materiales, agrupados alrededor de un pequeño hoyo horadado justo arriba de la rodilla de uno de los soldados de la pintura. Seracini que tiene su sede en el California Institute for Telecommunications and Information Technology (Calit2), inserta el endoscópio entre el espacio de casi seis pulgadas y media, y aparece una imagen clara sobre el monitor. La probeta de fibra óptica pareciera volar a través del espacio mientras pasa por nubes de mezcla y llega a descansar sobre una superficie dura y blanca, tan densa como la luna. Partículas de polvo vuelan en el espacio. Seracini continua apuntando a esos puntos flotantes. El director de TV, Max Salomon y su equipo presionan de cerca.  Con la imagen, Seracini, tan emocionado como los patricios nativos de  Florencia con su  pelo blanco eran, anuncia en una leve voz, que la imagen demuestra que verdaderamente existe un espacio entre el muro de Vasari y la pared exterior del edificio, en este caso, sólo una fración de pulgada, pero lo suficientemente amplia para acomodar el mural de Leonardo. Los estudios de radar y termográficos realizados años antes, ya habían mostrado está separación, la única en el salón y posiblemente construido por Vasari para proteger el mural de Leonardo.  Ahora una imagen de alta-resolución obtenida por fibra óptica, parece confirmarlo.

Si todo sucede de acuerdo con el plan -- cosa no muy segura, dada las constantes negociaciones sobre donde perforar para insertar las probletas, la fatiga se muestra en los rostros de los  participantes, quienes han estado trabajando largas horas desde la mañana, hasta bien pasada la medianoche, además de las tensiones y emociones de la investigación --  la esperanza, es que al menos se abra un nuevo hoyo. Los conservadores del famozo Opficio delle Pietre Dure, un instituto público especializado en la restauración del arte, son cautelosos en cuanto a aprobar los orificios de entrada. Su misión, confirmado por Seracini y National Geographic, es la de proteger el fresco de Vasari, una obra de arte histórica por derecho propio, y hasta este punto, están autorizando perforar solamente sobre puntos libre de pigmento y ya dañados.  Seracini y su equipo, están también colectando muestras del punto de entrada. Cualquier señal de material orgánico, como cera, aceite de linaza, o mezcla aceitosa, podría dar indicos sobre el mural de Leonardo. Claro, que lo que todo mundo desea ver, son señales de pigmento.

Los análisis van a salir muy despacio, ya que los ingenieros y científicos de Seracini son muy minuciosos y cuidadosos con su trabajo como conservadores.  Mientras tanto se acerca otra noche, y con  el prospecto de otro punto de entrada y sus imágenes, van a atraer otra vez una multitud de medianoche sobre las tramoyas.

 

by Media Contact: Tiffany Fox, 

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